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23 octobre 2018 2 23 /10 /octobre /2018 12:43

Hikari Oé - Martha Argerich y Rostropovich - A Talk - Concierto en Japón en 1994

Rostropovich y Argerich interpretan un breve trabajo del compositor japonés Hikari Oé – A Talk

En 1994, Martha Argerich tenía que dar un concierto en Japón a dúo con Rostropovich y le propuso tocar, entre la primera y la segunda parte del concierto, una pieza muy breve, de menos de cinco minutos, obra de un compositor japonés desconocido. La extrema levedad y sencillez de la pieza dejó perplejo al exigente público japonés. Argerich explicó después que para ella era “música pura” y que la había descubierto a través de su discípula y protegida Akiko Ebi, quien acababa de grabar un disco entero con las breves piezas de ese compositor desconocido, por influencia de su primera profesora de piano, Kumiko Tamura.

La señorita Tamura había dejado de dar clases a niños virtuosos para dedicarse por entero a un único alumno, con el cual venía trabajando hacía más de quince años. El alumno en cuestión era autista, epiléptico y tenía serias dificultades motrices. Su nombre era Hikari Oé.

Hijo del escritor ganador del Premio Nobel de Literatura en 1994 Kenzaburo Oé y de Yukari Itami

Hikari, que en japonés significa “Luz”,  nació en 1963 con una hidrocefalia severa. Su única posibilidad de vida dependía de una operación muy  complicada que, en el mejor de los casos, lo dejaría con daños cerebrales irreversibles. Los médicos preferían no operar.  Sin  embargo, sus padres decidieron asumir el riesgo. El niño sobrevivió a la operación pero quedó con lesiones cerebrales permanentes, epilepsia, problemas de visión y limitaciones severas de movimiento y coordinación.

Su autismo era total hasta que  Yukari notó que su atención respondía al canto de los pájaros. Kenzaburo consiguió un disco en que se oían diversos cantos de aves y una voz masculina que los identificaba. Un año después, mientras llevaba a su hijo en bicicleta por un parque cercano, Hikari pronunció su primera palabra: “Avutarda”, dijo al oír el canto de un pájaro. Había memorizado los setenta cantos distintos de aquel disco. Lo mismo le pasaba con la música: cuando oía un fragmento de Mozart (la música favorita de su madre) era capaz de identificarla al instante por su número Kochel.

 A los 11 años , Hikari empieza a recibir lecciones de piano de la profesora Tamura. Al principio se limitaba a mostrarle melodías sencillas en el piano, que él pudiera repetir con un dedo, pero el interés de Hikari por esas lecciones (esperaba a su maestra en la puerta de la casa con un reloj despertador en la mano) y sus sorprendentes progresos hicieron que la señorita Tamura fuese abandonando sus otros alumnos y se dedicara por completo a él. Logró   que cada uno de los dedos de Hikari trabajara en forma separada y pudiera encarar progresiones armónicas. Luego le enseñó solfeo y notación musical. Pero el niño mostraba menos interés en practicar piezas de Chopin o Bach que en sus propias improvisaciones.

Un día Hikari le trae algo escrito. La maestra lo toca imaginando que es una transcripción de Mozart o Chopin. Pero es una composición propia.

La señorita Tamura decidió entonces empezar a explorar junto a Hikari ese mundo de sonidos que éI tenía dentro.

El joven silencioso ha abierto su alma gracias a la música y empieza a ser un adulto capaz de expresarse y de aprender otros conceptos relacionándolos con la música.

Cuatro años después de recibir el Nobel, Kenzaburo  inmortaliza su historia en el libro “Un amor especial”. Ilustrado con las acuarelas de su mujer, Yukari. Hikari sigue componiendo sus piezas breves; ya ha grabado tres discos. En casa de los Oé, todos los días se parecen: en un rincón de la sala de estar está Kenzaburo escribiendo, en otro rincón está Hikari frente al piano y, en el jardín, poblado de comederos de pájaros, se ve a Yukari rellenando los cuencos con un sobrecito de semillas.

 

Fuentes: El jardín de los Oé

Conocí la existencia de esta fascinante historia al escuchar una conferencia de Álex Rovira, donde afirmaba  que si cada niño recibiera ‘’la mirada apreciativa que da alas’’, esa mirada haría que cada uno de ellos llegara a ser lo que es capaz de ser.

El primer CD grabado por Hikari Ōe recopilaba 25 piezas cortas para piano. Salió al mercado en 1992 y vendió 80.000 copias.

 

Music of Hikari Ōe

Music of Hikari Ōe (1994)

 1. A Favourite Waltz (00:04)

2. Forest Ballad - (02:29)

3. Nocturne - (05:16)

 4. Birthday Waltz - (07:20)

5. Ave Maria - (07:45)

6. Bluebird March - (09:54)

7. Star - (11:45)

8. Mister Prelude - (12:48)

9. Waltz in A Minor - (13:31)

10. Rondo - (15:08)

11. Summer in Kitakaru - (16:47)

12. Winter - (18:26)

13. Requiem for M - (20:02)

14. Lullaby for Keiko - (23:14)

15. Dance - (24:41)

16. Siciliano - (25:34)

17. Ländler - (27:41)

18. Grief - (28:11)

19. Magic Flute - (29:51)

 20. Sad Waltz - (31:03)

21. Pied Piper - (33:57)

22. Stream - (36:02)

23. Barcarolle - (38:48)

 24. Hiroshima Requiem - (41:38)

25. Graduations (With Variations) - (45:18)

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